¿Hay algo positivo en el cambio climático?

Estamos acostumbrados a escuchar continuamente sobre los efectos devastadores del cambio climático, lo vemos con nuestros propios ojos cuando observamos el cielo a la espera de la llegada del invierno, ¿dónde están el frío y la lluvia? ¿Se la ha comido el universo?

Víctimas congeladas
El calentamiento global a veces desvela un pasado oculto bajo el hielo. En el norte de Italia, a altitudes de más de 2.000 metros, los arqueólogos están hallando los cadáveres congelados de soldados de la Primera Guerra Mundial. Son bajas de la llamada Guerra Blanca, librada por tropas austrohúngaras e italianas entre 1915y 1918. Los glaciares en retroceso podrían ocultar más cuerpos procedentes de la contienda que arrasó el Viejo Continente.
El deshielo de la Antártida
La Antártida tal y como la conocemos se desvanece; comenzó a desaparecer entre hace unos 30 y 40 años. Y aunque los científicos no pueden pronosticar la fecha exacta de un deshielo total, conviene tener presente la posibilidad de que esto ocurra.

Dejando a un lado lo dramático de esta situación, en la Antártida, al contrario que bajo el hielo del Ártico, existe un continente que tarde o temprano emergerá a la superficie. A día de hoy sabemos que bajo el hielo existe todo un sistema de ríos y lagos subterráneos. Es allí donde se almacena hasta el 80% del agua dulce de la Tierra.

La expansión del área libre del hielo ayudará a las especies nativas a acceder a nuevos recursos y colonizar nuevos espacios, sin embargo, este hecho podría producir la llegada de nuevas especies invasoras, que amenazarían a las autóctonas, comenzaría así una lucha entre especies por el dominio del territorio.


Platos de algas
En Japón y algunas zonas de Asia, las algas son muy apreciadas, además son un ingrediente imprescindible en la agricultura.
Sin embargo, nosotros a menudo las despreciamos por motivos diversos. Las deberíamos tener más en cuenta, pues, el kep en particular tiene la capacidad de reducir la acidificación del océano. Propio de aguas costeras frías, crece con rapidez sin la ayuda de fertilizantes, y absorbe el dióxido de carbono, además de los excesos de nitrógeno y fósforo. Sin embargo, existe en cantidades insuficientes. 
Si el cultivo marino se expande, podría secuestrar miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera. Y esa expansión podría traducirse en más biodiversidad.



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