Plantas con muchas AGALLAS



Agallas del Quejigo. Villuercas. A.M.

   No se trata de que las plantas sean valientes -aunque hay que echarle raíces y bulbos para soportar los rigores  del clima mediterráneo-. Tampoco va la cosa de que los vegetales respiren por branquias  como los peces -lo hacen a través de unos orificios microscópicos que tienen en las hojas, los estomas-. Las agallas vegetales son excrecencias de las plantas producidas como respuesta a la picadura de un insecto o de otros organismos. Es una de las más asombrosas interacciones entre seres vivos  que podemos encontrar en la naturaleza. 


     AGALLA (del latín galla), es definida por Covarrubias como "vicio que echan los árboles, como los robles, redondo, a manera de bodoques o bolas pequeñas". La RAE  da esta otra definición: "excrecencia redonda que se forma en el roble, alcornoque y otros árboles y arbustos por la picadura de ciertos insectos e infecciones por microorganismos". 

   Hay más de 20.000 especies de organismos inductores de agallas, entre ellos hay virus, bacterias, algas, hongos, protozoos, nematodos, ácaros e insectos. Son estos últimos los que se llevan la palma, con más de 15.000 especies. Las agallas vegetales se llaman también cecidias y su estudio se conoce como Cecidiología. En el Museo Nacional de Ciencias Naturales hay una colección con más de 6.000 muestras


"Las agallas son unas estructuras realmente fascinantes que sustentan complejas comunidades de artrópodos. Las especies inductoras de agallas, en su mayoría insectos, son capaces de manipular a la planta en su propio beneficio mediante la formación de estas estructuras vegetales que al tiempo que proporcionan alimento a la larva también la protegen de depredadores y parásitos".

Carmen Martínez.  MNCN, CSIC


Agallas del Roble (Quercus pyrenaica) y del Quejigo (Quercus faginea)

   Las agallas más conocidas por su forma y tamaño son las  del roble o del quejigo, unas bolas esféricas de varios centímetros, muy características, que suelen confundirse con los frutos -como sabemos los frutos de robles y quejigos son las bellotas-. Bogallas, gállaras, gallarones, son algunos de los nombres populares con los que se las conoce. 

   Hay muchas especies de Insectos que inducen la formación de agallas en robles y quejigos, la mayoría son Himenópteros (el Orden al que pertenecen las abejas, avispas, hormigas, etc.) de la familia Cinípidos, conocidos como avispas gallaritas o avispas de las agallas.

Andricus hispanicus 

Agallas del Roble. Villuercas. A.M.

   Ante la picadura del insecto la planta reacciona formando la agalla, ésta servirá a su vez de alimento y cobijo para las larvas del insecto, una vez que eclosionen los huevos. Cuando se completa el desarrollo, el organismo saldrá de la agalla por un orificio, que con frecuencia vemos en las agallas del roble. 


Agallas del Roble con el orificio de salida. Villuercas. A.M.

   

Ilustración tomada del libro Plantas medicinales.
El Dioscórides renovado de Pío Font Quer.

   
   El Quejigo (Quercus faginea) deriva su nombre del latín cecidium, es decir agalla, porque es  el roble -en sentido amplio- agallero por excelencia, el galler de los valencianos. En nuestros paseos otoñales por Villuercas e Ibores hemos encontrado quejigos cargadísimos de estas sorprendentes agallas. 

Andricus quercustozae

Agallas del Quejigo. Villuercas. A.M.


Nieves Aldrey, J.L. 2010.   Andricus quercustozae.  IBERFAUNA. 
 Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)


Agallas del Quejigo. Villuercas. A.M.

  
 Muchos son los usos tradicionales que se han dado a las agallas: Hipócrates, Plinio y Teofrasto, las citan para tratamientos de diarreas, infecciones bucales y hemorroides; Plinio recomendaba las agallas del roble para la alopecia -se ve que en aquella época viajar a Turquía no era tan fácil-; se han empleado también como curtiente de pieles, para fabricar tinta, como tintes de pelo y ropa, etc. En  excavaciones efectuadas en Pompeya, sepultadas por las cenizas del Vesubio, se han encontrado restos de agallas de roble en un mercado.

Agalla del Quejigo. Villuercas. A.M.

   Las agallas de los robles tienen gran cantidad de taninos y esto les ha hecho ser utilizadas como mordientes para teñir fibras vegetales. También se han utilizado durante siglos para la obtención de la tinta ferrogálica que en su composición incluye agallas de roble, además de vitriolo (sulfato férrico), goma arábiga (se extrae de la resina de ciertas acacias) y agua. 


Agallas del Quejigo. Villuercas. A.M.


   Otras agallas se forman en el envés de las hojas y pueden ser esféricas o lenticulares. Lo más curioso es que puede tratarse de la misma especie de avispa, pero en un caso la puesta de huevos la realiza una hembra de la generación bisexual (machos y hembras) y en el otro es una hembra de la generación unisexual partenogenética. Estas avispillas de las agallas tienen un ciclo de vida de lo más complejo, con  alternancia de las dos generaciones.

Neuroterus quercusbaccarum 

Agallas esféricas en el envés de una hoja de roble. Garciaz. A.M.


Agallas esféricas y lenticulares en el envés de una hoja de roble. Garciaz.A.M..



Agallas lenticulares  en el envés de una hoja de roble. Garciaz. A.M.


"La agalla no tiene una forma y estructura indiferenciada sino que está determinada específicamente por la especie de insecto que la induce, de modo que casi siempre el insecto se puede identificar por el tipo de agalla que produce: es decir, sólo provocará la formación de su agalla sobre un determinado tipo de planta y la agalla tendrá una forma y estructura muy reconocible para cada especie gallícola." 
José Luis Nieves-Aldrey. Investigador del MNCN. CSIC. 


Agallas lenticulares  en el envés de una hoja de roble. Garciaz. A.M.

   Y otra forma más de las agallas de roble: escamosa, como una pequeña alcachofa que podría confundirse con alguna yema del vegetal. Se forman por la generación partenogenética de Andricus foecundatrix.

Andricus foecundatrix

Agalla escamosa de la generación partenogenética de Andricus foecundatrix.
Garciaz. A.M.


Agalla escamosa de la generación partenogenética de Andricus foecundatrix.
Garciaz. A.M.


Agallas de la encina (Quercus ilex)
   Las agallas de la encina se producen en el envés de la hojas, tras la puesta de huevos de una pequeña mosca (Dryomia lichtensteini), un Díptero de la familia Cecidómidos. Los adultos emergen de la hoja por el haz, en un vuelo masivo en forma de nube.

Dryomia lichtensteini 

Agallas de la Encina, en el envés de la hoja. La Sierrilla. A.M.


Agallas de la Encina, en las hojas de arriba se ven las agallas al trasluz, por esas manchas amarillas emergen los adultos en primavera. La Sierrilla. A.M.


Agallas de la Encina. La Sierrilla. Cáceres. A.M.


Agallas de la Encina. La Sierrilla. Cáceres. A.M.



Cornicabra (Pistacia terebinthus), agallas que dan nombre a una planta
   El terebinto o cornicabra es un arbusto mediterráneo de hoja caduca que acompaña a encinas y alcornoques. El fruto es seco, ovalado y de un color rosado. Pero lo que llama la atención en esta planta es el "cuerno de cabra", que podría confundirse con un fruto, tratándose en realidad de una agalla inducida por la picadura de un pulgón, o sea un insecto Hemíptero de la familia Áfidos.

Baizongia pistaciae

Frutos y agallas de la Cornicabra. Sierra de la Mosca. Cáceres. A.M.


Frutos y agallas de la Cornicabra. Sierra de la Mosca. Cáceres. A.M.


Agalla de la Cornicabra. Sierra de la Mosca. Cáceres. A.M.


Agallas del Rosal silvestre (Rosa canina)
   El rosal silvestre, escaramujo o tapaculo es un arbusto espinoso -el epíteto canina hace referencia a los aguijones que recuerdan a los colmillos de los perros- con flores de color rosa pálido de cinco pétalos. Puede presentar agallas producidas por una avispilla, insecto Himenóptero de la familia Cinípedos.

Diplolepis mayri

Agallas del Rosal silvestre. Sierra de la Mosca. Cáceres. A.M.


Agallas del Rosal silvestre. Sierra de la Mosca. Cáceres. A.M.


Otra especie de avispilla del rosal: Diplolepis rosae. Imagen tomada de la web antropocene.it.


Agallas del Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris)
   El Ombligo de Venus es una planta suculenta de hojas redondeadas y carnosas, muy fácil de identificar. Es muy frecuente en paredes y muros, grietas de rocas, incluso en los tejados. En ocasiones encontramos unos abultamientos de color rojo que son las agallas inducidas por un diminuto escarabajo gorgojo, es decir un Coleóptero Curculiónido.

Pericartiellus durieui 

Agalla del Ombligo de Venus. la Sierrilla. Cáceres. A.M.



Agalla del Ombligo de Venus. La Sierrilla. Cáceres. A.M.


Algunos enlaces con muchas agallas:
- Agallas vegetales un microcosmos natural. Carmen Martínez. Museo Nacional de Ciencias Naturales. CSIC. 
- Agallas de las plantas. ¿Qué son y qué las produce? José Luis Nieves-Aldrey. Adelantos digital.
- De cuernos, agallas y cojones. Trinidad de los Ángeles. Etnobotánica.net.





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